Viene un viento

si en este momento pudiese estar en un lugar estaría parado frente al mar con los pies bien hundidos en la arena seca pero fría pero no tanto porque sería verano pero de tarde cuando ya el sol hubiese bajado hace una hora y no hubiese habido tanta gente en la playa porque el día hubiese estado un poco nublado

una vez ahí parado cerraría los ojos de golpe después de haber mirado el horizonte un rato y haber resuelto que seguir mirando me hubiera disparado una serie de pensamientos que seguramente me habrían sacado de la desatención apropiada para disfrutar de un momento así entonces de golpe decidiría cerrar los ojos dejando que la poca luz que todavía habría en el cielo me atraviese los párpados para comenzar a ver un color negro teñido de rosa o salmón quizás un poco azulado también y blanco sí siempre un poco de blanco entonces ya con los ojos cerrados pensaría inevitablemente en el acierto en haberme anticipado a que vendría un viento típica ráfaga de la nada de esas que te hacen percibirte ahí de pie en ese lugar en ese momento y entonces pensaría si haber cerrado los ojos de golpe no habría sido un reflejo de esa anticipación  

luego movería un poco los pies abriría los ojos el viento ya se habría calmado y entonces comenzaría a moverme hasta la orilla desenterraría los pies primero uno hasta apoyarlo unos centímetros delante y luego el otro así caminaría hasta donde el agua comenzase a humedecer en esporádicas subidas del mar la arena que entonces se mantendría húmeda pero firme y esperaría a que el agua me moje los pies y así corroborar su temperatura que ya habría anticipado en una suerte de juego premonitorio que no estaría tan fría como hubiese creído entonces eso me haría bien y comenzaría a gritar

gritaría solo un sonido como queriendo vaciarme por completo y me callaría y esperaría a escuchar el efecto que eso tendría en mi percepción del entorno porque una vez que el silencio se rompe con un sonido cuando el silencio vuelve ya no es el mismo entonces todo habría cambiado y el sonido habría sido una puerta hacia una nueva forma de percibir el silencio entonces me volvería unos pasos atrás adonde la arena comienza a secarse y mis pies comenzarían a percibir las pequeñas irregularidades que dificultan la caminata y en ese momento me sentaría apoyando primero una mano luego la cadera luego la otra mano traería las piernas cerca del pecho y me las tomaría con lo brazos como cuando uno se tira de bomba a la pileta y finalmente en un acto de redención frente a un instante de tantos que tiene la vida apoyaría mi cabeza más específicamente mi sien derecha sobre mis brazos miraría al norte y volvería a cerrar los ojos de golpe porque quizás ya sabría que viene un viento